lunes, 7 de noviembre de 2011

Capítulo 13: ¿Celosa?


-Hola –saludé yo con una sonrisa falsa para Ashley no se qué y cuándo me giré para saludar a Debbie fue la sonrisa más agradable que pude poner.

-No sabía que estarías aquí- me dijo la madre de los hermanos –pensé que solo estarían Carrie y Tom.
-Yo tampoco pensaba quedarme, pero Carrie puede llegar a ser muy insistente
-Bueno, así Ashley conoce a más gente aquí y podréis quedar alguna vez.

A mi Debbie me caía muy bien, pero esa manía suya de que la gente se junte para quedar sin conocerse… no me gustaba nada y menos si se trataba de quedar con esta put…persona. Ashley pasó por mi lado con aires de suficiencia y mirándome con superioridad. Si pretendía ser discreta, no lo había conseguido para nada.

Sin dirigir ni una palabra más me fui a la habitación de Carrie, no creo que aguantase mucho tiempo mirando a Ashley. Llamé a la puerta y tras un “pasa” por parte de Carrie, me adentré en la habitación. Ella estaba ya lista para bajar, estaba recogiendo un poco la habitación.

-Yo que tú me escapaba por la ventana y fingía que no he estado aquí- dije riéndome
-¿Qué ha pasado?
-En serio, no veas lo que nos va a tocar aguantar ahí abajo, te confundiste totalmente con lo que dijiste de la americana
-¿No es como dije? ¿Cómo es? –me pregunto Carrie divertida.
- Solo acertaste en que era malcriada, por lo demás… de pija no tiene nada. Y cuando la vea Tom, no va a poder desviar su mirada de esa asquerosa…
-¿Celosa? –me pregunto Carrie levantando los cejas a la vez que se reía.

Ya empezaba a ponerme nerviosa, ¿Qué le contestaba? O directamente podía darme la vuelta y pasar de su pregunta, pero claramente ella no iba a dejar pasar esa oportunidad de conseguir lo que ella quería. Que le dijese que me gustaba su hermano.

Y yo en esos momentos no estaba como para pensar con claridad y ponerme a debatir conmigo misma qué es lo que sentía hacia él. Aunque una pequeña parte de mí contestaría a esa pregunta sin pensar y con una respuesta afirmativa. Así que, opté por hacerme la tonta.

-¿Qué? –le dije poniendo cara de desconcierto, porque aunque hubiese querido aparentar tranquilidad, no podía.
-No te hagas la tonta, que sé que me has escuchado perfectamente –se fue acercando a mí –te voy a contar un secreto –me iba diciendo mientras llegaba a mí, hasta que llego a su cama, donde yo estaba y se sentó al lado mío. –que no debería contarte porque se lo he prometido a Tom.

¡Ay, Dios! A saber qué es lo que me quería decir Carrie, no me parecía nada bueno para mí por su cara de pillina que tenía.

-Tom me ha contado lo que pasó ayer –y se quedó mirando esperando alguna reacción en mí, como nerviosismo. –Lo que pasó en el sillón –me aclaró como si tuviese que comprender algo.
-Carrie, ¿Qué me quieres decir? Ayer lo único que hicimos fue tomar chocolate. Ya te hemos dicho que no pasó nada.

Su espalda se irguió. ¿Qué es lo que estaba pasando por su cabeza? Se levanto de la cama y cogió a silla del escritorio, la colocó delante de mí.

-No te acuerdas de nada ¿no? –me dijo nerviosa, ¿de que no me acordaba? –no sé cómo te voy a explicar esto sin que Tom me mate…
-Pues empezando a hablar porque me estas poniendo nerviosa Carrie. –y era verdad, no sabía que podía haber pasado por la noche que no me acordase. Tomamos chocolate, le conté lo que había pasado y después me quede dormida.
-A ver… me ha dicho mi hermano… pues que… -le estaba costando, le tendría que dar yo un empujoncito.
-¡Arranca Carrie, arranca! –insistí.
-Vale, allá voy –y resopló fuertemente como quitándose todos los nervios que tenía encima. – Ayer te besó.

¿Había escuchado lo que creía haber escuchado? Se lo está inventando todo, se que quiere que estemos juntos pero… No, eso no puede ser verdad, si no me acordaría.

Una ola de calor me invadió. ¿Y si realmente pasó de verdad? ¿Y si es verdad que no me acuerdo de nada? Pero no estaba segura de que no me acordase de nada.

<< Con lo a gusto que me encontraba seguro que ya está durmiendo y soñando con mi príncipe azul. Un lugar reconfortante, abrazado a la persona más increíble que haya podido conocer. >>

¿Eran sus brazos lo que sentía en realidad? ¿Era él mi príncipe azul con el que había soñado? No podía decir que no me gustase esa idea. Tom, mi príncipe azul, pero todo había sido muy poco real. Él no se hubiese atrevido a hacer lo que Carrie me estaba diciendo, no cuando yo no le gustaba a él.

Imágenes fugaces llegaron a mi mente, recordando cómo había seguido aquel sueño.

<< Entonces lo sentí. Un ligero roce, un simple beso, como una caricia. Me gustaba, mi príncipe azul me estaba besando y aunque no fuera un beso de película, ya era algo. >>

Si es posible que hubiese pasado en realidad, pero ¿Cómo? ¿Por qué? No conseguía responder a unas preguntas tan simples como esas. Lo peor de todo es que mi cerebro aún no había asimilado lo que él mismo había descubierto, aunque con ayuda de Carrie, y en ese momento intentaba encontrar respuestas.

-Yo creo que ya te he dado tiempo suficiente como para asimilarlo –comentó Carrie –no creo que sea para tanto, yo sabía que terminaría pasando pero la cosa es… ¿tu recuerdas algo?

¿Qué le decía? Gran dilema. Si le contestaba negativamente comenzaría a insistir en que recordase, en convencerme de que había pasado y no sabía que más esperarme de Carrie; pero si lo hacía afirmativamente empezaría la tanda de preguntas, con su sonrisa triunfante e histeria por saber más detalles, también había la posibilidad de que fuese corriendo hasta Tom por mucho que yo le pidiese discreción al igual que había hecho cuando se lo había pedido él. Con ambas opciones tendría que hablar de lo sucedido así que…

-Ajam… -dije mientras asentía lentamente a la vez que me mordía el labio inferior esperando a ser masacrada a preguntas.
-¿Y por qué no me has dicho nada? Sabes que me lo puedes contar todo aunque tenga que ver con mi hermano –y se me olvidaba eso, reproche.
-Lo siento, pero realmente no es que me acuerde… -y era cierto en parte, porque si que me acordaba pero no pensaba que estuviese pasando realmente.
-¿Cómo? –me preguntó con cara de incomprensión.

De nuevo esas imágenes del “sueño” que había tenido. Todo lo que sentía comenzaba a mezclarse.

-Cuando pasó eso, digamos que estaba un poco dormida y pensé que había sido un sueño- le aclaré.
-Amm –se quedó pensativa mientras que comprendía todo poco a poco y a toda prisa se levanto y dijo -¡Tengo que hablar con mi hermano!

No me dio tiempo a reprocharle nada, ya había salido por la puerta corriendo poniéndome como obstáculo todo lo que había encontrado a su paso para que no fuera capaz de seguirla. Y lo consiguió. También me cerró la puerta y hasta que descubrí que tenía que apretar un botón del manillar para abrirla no pude salir.

(Pov Carrie)

Tenía que hablar con mi hermano cuanto antes, eso no podía quedar así. Me sentía como la celestina pero es que era su destino el estar juntos. Esto lo arreglaba como me llamaba Carrie.

Bajé las escaleras lo más de prisa que pude y cuando llegué abajo me encontré una escena un tanto peculiar. Mi madre debía estar en el baño o haciendo otra cosa y Tom y la que supuse que era la americana en la cocina. Tom, por lo que yo vi, intentaba quitársela de encima y la otra no hacía otra cosa que arrimarse más a mi hermano.

Me imaginé que eso era a lo que se refería Lucía con lo de que pija, no era.

-Tom, tengo algo muy importante que contarte – y en ese momento apareció Lucía por la puerta que me echó una mirada que cualquiera hubiese deseado estar muerto ya. –Después hablamos
-Vale –y me miró con cara de “sálvame de esta puta, por favor”. Era gracioso verle en esa situación.

Me presenté como buenamente pude e intenté sacársela a mi hermano de encima, porque él no era el único que lo estaba pasando mal. Lucía aunque intentase fingir que no, se estaba muriendo de celos por dentro y se la notaba ligeramente.

Ya con la comida servida en la mesa nos íbamos a sentar cuando surgió un pequeño percance. Lucía iba decidida a sentarse al lado de Tom, a él se le veía hasta contento. Todo bien hasta que:

-Ahí me iba a sentar yo –soltó Ashley

Lucía como buena persona que era, se sentó al lado mía, quedándonos en una esquina. Tampoco pasó nada del otro mundo, hablábamos tranquilamente. Se notaba que Ashley le tiraba a Tom, no hacía otra cosa que rozarle “sin querer”.

No sé cómo pasó, pero sin querer le di una pequeña patada a Lucía, haciendo que su sandalia se cayese al suelo. Las dos nos agachamos por debajo de la mesa para recogerla y desearía no haberle dado la patada nunca.
La mano de Ashley estaba un poco, quien dice poco dice mucho, cerca de zona peligrosa. Mi cara era monumental pero la de Lucía no se quedaba atrás. Ella se quedó paralizada, yo de la impresión y el bote que pegué me di con el borde de la mesa. Disimulé mi cara lo mejor posible, al igual que Lucía, pero mi respuesta fue inmediata. Al levantarme solté un pequeño quejido.

-Tom, por favor, ¿me acompañas al baño a mirarme si me he hecho algo? –su respuesta fue un rápido salto y un sí.

Dentro del baño me empezó a mirar la cabeza, pensando que en realidad me había podido hacer algo. Me había dado pero no como para hacerme una herida.

-Déjate de tonterías –le dije quitándole de un golpe la mano –he hablado con Lucía y si, si que se acuerda de lo que pasó, pensaba que estaba soñando pero sí que se acuerda. Así que adelante hombretón –y riéndome salí del baño.

Su cara era un poema pero creo que había entendido lo que tenía que hacer.

(Pov normal)

Ya habían vuelto los hermanos del baño. Carrie con una sonrisa en la cara y Tom más blanco de lo que ya era de por sí. No había hablado desde que había vuelto y eso era preocupante, normalmente hablaba hasta por los codos.

-¿Me acompaña alguien a por el postre? –dijo mirándome fijamente a mí. Yo lo tome como una indirecta, sabía que algo le había contado Carrie y me imaginaba que sería para hablar.
-Yo voy –se me adelanto Ashley y Tom se volvió hacia ella con el rostro reflejando el fastidio que sentía, pero el caballeroso se levantó y fueron a por los postres.

Todo normal hasta que se escucho como un plato se estrellaba contra el suelo. Carrie se levanto pero creí que debería hacerlo yo, sabía lo que panorama me iba a encontrar allí, así que podéis llamarme masoca si queréis.

Abrí la puerta de la cocina y no me equivocaba para nada.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cápitulo 12: Preguntas sin respuesta


(POV normal)

Me encontraba con los ojos cerrados. No sabría decir si ya estaba dormida o todavía seguía despierta, pero con lo a gusto que me encontraba seguro que ya esta durmiendo y soñando con mi príncipe azul. Un lugar reconfortante, abrazada a la persona más increíble que haya podido conocer, en un lugar en el que no haya ni un solo recuerdo de mi padre.

Y así era. Sentía que había alguien abrazándome, parecía que con sus brazos me protegía de todo lo malo que pudiese suceder a mi alrededor. Pero esa protección desapareció por un momento y noté una respiración en mi cara. Parecía bastante real.

Entonces lo sentí. Un ligero roce, un simple beso, como una caricia. Me gustaba, mi príncipe azul me estaba besando y aunque no fuera un beso de película, ya era algo.

Por un momento pensé que era real, pero eso no podía ser. Estaba dormida. Éso era un sueño, uno de esos sueños de los que no te gustaría despertar y seguir disfrutando, y siempre llega tu madre con sus gritos parab despertarte. Aunque esta vez no fuese así.

Dejé de sentir todo a mi alrededor y entonces supe que ese sueño tan bonito había acabado y me había quedado profundamente dormida.

-¡Buenos días!- gritó alguien y seguido se escuchó la puerta de la entrada cerrarse.
-Shhh calla, que hay gente durmiendo- dijo la voz de un chico que supuse que sería Tom.

Unos pasos acercándose a nosotros despacio, intentando no hacer más ruido del que ya había hecho.

-¿¡Pero que hace...?!
-Shh te he dicho que no hagas ruido, Carrie- le regañó Tom en susurro- ¿no ves que está durmiendo?
-Lo siento- se disculpó

Abrí los ojos para ver la situación y me incorporé poco a poco. Todavía seguía cansada, pero no lo suficiente como para seguir durmiendo y ya que estaba despierta no conseguiría volver a dormirme.

Ellos seguían hablando en bajo.

-No hace falta que habléis tan bajo, ya estoy despierta- y lo acompañé con una sonrisa que por la cara que puso Tom estaba sorprendido y yo en el fondo también.
-Siento haberte despertado -y la cara así lo expresó- pero me ha sorprendido bastante encontrarte aquí. En casa. En nuestra casa -se notaba que comenzaba a ponerse nerviosa -De Tom y mía.
-Sí -miré a Tom -Yo también estoy sorprendida -y se me escapó una risa nerviosa mientras Tom me miraba.
-¿Y por qué has pasado aquí la noche? -preguntó pasando la mirada de uno a otro.

Miré a Tom con miedo. No es que no quisiera que Carrie se enterase pero no me veía capaz de volver a recordar lo sucedido y él lo captó al instante.

-Cosas... -vaciló mientras buscaba la palabra adecuada -inesperadas.
-Oh, ya veo -se le formó una sonrisa en la cara -Esta noche vosotros dos... -empezó a decir señalándonos con el dedo.
-NO -gritamos los dos a la vez cortando a Carrie
-No lo neguéis, sabía que algún día estraríais juntos y...
-Carrie, de verdad. Aquí no ha pasado nada -dije intentando sacarla de su error y cuando desvié la mirada hacia Tom pude notar una expresión extraña, como de fastidio. ¿Qué es lo que había dicho para que se fastidiara?
-Si no ha pasado nada ¿por qué me ocultáis las cosas? No me lo queréis contar. Es eso ¿verdad?
-No, para nada Carrie, es solo que... -comencé.
-No es algo que se cuente fácilmente y no creo que sea necesario que te lo cuente ahora.

Carrie me miró esperando lo contrario. Que le empezase a contar lo ocurrido, y me hubiese gustado contárselo para que no se pensase que no confiaba en ella, pero no podía. Yo solo asentí y le hice la promesa de contárselo pronto. No pareció disgustada, se dio cuenta de que era grave y no insistió.

Tom, nada más acabar de hablar había salido directo a las escaleras y desde que yo había negado lo que Carrie pensaba parecía molesto. Se escuchó una puerta cerrarse con ganas y Carrie me miró con la pregunta en la cara.

Me encogí de hombros. Realmente no sabía que le podía pasar a Tom por la cabeza en estos momentos, así que me levanté para averiguarlo. Después de como se había portado conmigo el día anterior era lo menos que podía hacer.

Pasé por al lado de Carrie y esta me detuvo, continuando mi camino. Me quedé allí abajo sola en una casa que no era mi hogar y me sentía un poco incomoda. No sabía que hacer.


(POV Carrie)




No sabía que había pasado esa no

che pero lo tenía que averiguar. Algo raro había tenido que pasar para que mi hermano me ocultase cosas y, más raro aún para que haya salido huyendo del salón de esa forma y con esa cara. ¿Qué habrá pasado?

Pasé de llamar a la puerta y entré directamente. Me encontré a mi hermano sentado en el sillón que tenía debajo de la ventana dándole vueltas a las pulseras que tenía en su muñeca. Ni si quiera levantó la mirada para ver quien era.

-¿Qué ocurre Tom? - esto me estaba empezando a preocupar.
-Nada -seguía mirando sus pulseras y yo me senté a su lado consiguiendo que al fin fijase su mirada en mí.
-No me lo creo. Venga, díselo a tu hermanita pequeña -pude observar cómo sacaba a relucir su hoyuelo -siempre me lo has contado todo.
-Vale, -se quedó en silencio. Parecía que nunca arrancaría -Ayer... cuando llegamos a casa, bueno... yo, ella... estábamos en el sillón y...
-¿y qué paso? -creo que me imaginaba lo que había pasado pero quería escucharlo salir de su boca.
-Pasó que... la besé. -me confesó con un pequeño rubor en sus mejillas.
-Ounss, ¡lo sabía!
-No Carrie, no te confundas.
-¿Por qué? ¿Qué pasó después? ¿Cómo fue? ¿Te gustó? ¿y a ella le gustó? ¿Qué sois ahora?
-Ei ei ei, ¡para! Sólo fue un impulso y no debería haberlo hecho. Ella no se si estaba dormida o ni si quiera si se dio cuenta, y no se lo que siento en estos momentos... estoy confuso. Fue una noche muy larga y con lo que pasó...

Estaba claro que al final no me iban a contar lo que pasó. Algo fuerte tenía que haber pasado para que después de que se peleasen en la entrega de premios se quedase aquí a dormir. Y yo no me hacía ni una ligera idea de lo que podía haber pasado.

-No me lo vais a contar ¿verdad?
-Creo que ahora a ella le cuesta hablar de eso... y se que te lo quiere contar, se la veía con ganas, pero es algo duro y no puedo...
-Pero si ella quiere contármelo pero no puede y tu me lo puedes contar...

Sabía que con unas pocas frases más me lo contaría, así que se las solté. Mientras me lo iba contando no podía creer que eso pudiese ser verdad. Era su padre, SU PADRE. Cómo podía haberle hecho algo así a su hija. Justo después de que su madre la abandonara. Eran un cúmulo importante de cosas que habían sucedido. Y ella aún así conseguía sacar a relucir alguna que otra sonrisa.

No una sonrisa resplandeciente pero ya conseguía algo. Había que ser muy fuerte para no derrumbarse y dejarse llevar por el miedo y la frustración. No hundirse y encerrarse en sí misma. Ella había sido valiente.

No dejé que terminase con la narración, por lo que le dejé con las palabras de como se habían quedado los dos juntos en el sofá después de que él la besara, y bajé las escaleras para encontrarme ha Lucía sentada en el taburete del piano, de la misma forma que me había descrito mi hermano que lo había echo la noche anterior.

Me coloqué detrás de ella y la abracé.

-Lo siento. No te enfades con mi hermano... me lo ha contado.

Se quedó un poco rígida al escuchar mis palabras y al momento se relajó, mientras se daba la vuelta para quedarnos cara a cara.

-No pasa nada. Yo quería contártelo y... -se quedó en silencio mientras que con su mano se limpiaba una lágrima que caía por su mejilla. -no me veía capaz de hacerlo. Se lo agradezco. -y terminó con una sonrisa de oreja a oreja.

Eso era lo que yo pensaba que era. Yo creo que sí. Ya sabía cuál era la razón por la que conseguía sonreír. Aún todo lo pasado, mi hermano la había ayudado bastante a olvidar lo sucedido.

-Éstas empezando a sentir algo por mi hermano. -Tenía que decirlo, si no no me quedaba a gusto.
-No -me contestó con cara de sorpresa.
-No te estaba preguntando, lo afirmaba y sé que estoy en lo cierto ¿no es así?

No me contestó, pensaba que con eso bastaría pero involuntariamente se le escapó de nuevo esa sonrisa idéntica a la de antes que la delató.



(POV normal)

Lo que me había dicho Carrie me había descolocado. ¿Estaba empezando a sentir algo por Tom? No creo. Me habría dado cuenta. Disfrutaría pasando tiempo con él, y el poco tiempo que hemos estado juntos siempre hemos acabado mal. Pensaría en cada instante en él. Sólo con oír su nombre estaría sonriendo como una tonta.

¡Espera un momento! Estaba sonriendo como una tonta cuando Carrie me ha preguntado. ¡Eh! Y todavía lo sigo haciendo. Me vi reflejada en uno de los marcos que tenía encima del piano. "Lucía quita esa sonrisa ahora mismo que pareces una estúpida." pensé.

¿Qué me estaba pasando? ¿Tenía razón Carrie?

El sonido del teléfono me sacó de mis pensamientos. Carrie que era la que estaba al lado, tampoco es que fuese yo a coger el teléfono de una casa que no era mía, lo cogió.

Por cómo hablaba supuse que era su madre y el grito que pegó a continuación me lo confirmó.

-¡Tom! Baja, es mamá. Quiere hablar contigo.

Bajó trotando por las escaleras, porque por mucho que digáis, unas escaleras corriendo nunca se bajan, y se colocó el teléfono en la oreja.

-¿Sí?...¿Aquí? ¿Por qué aquí?... Vale, estaremos preparados para esa hora...Adiós -y colgó.
-¿Qué pasa ahora, Tom? -le preguntó su hermana.
-Mamá va a venir a comer aquí... -comenzó.
-Bueno, entonces yo me voy, no quiero molestar más y además...- dije
-Además nada. Tú te quedas aquí a comer con nosotros -me contestó para después girarse hacia Tom -¿Por qué viene?
-Me ha dicho algo de la hija del jefe, que viene desde Estados Unidos y no se que más. No sé para que viene aquí.
-Seguro que es una chica pija malcriada con su bolso superguay de Channel -y comenzó a reírse ella sola después de haber hecho la imitación.

Tom y yo nos unimos pero no por su gracia, si no por su risa original y extraña a la misma vez.

Les ayudé a preparar la comida, aunque no me dejaron hacer muchas cosas. Me sentía inútil. No estaba inválida solo había pasado por un mal momento. Todo se solucionaría... "Espero" pensé.

Todo estaba listo. La mesa estaba puesta a falta de los platos con la comida que estaba terminando de poner en ellos Tom. Carrie, mientras, se duchaba y se preparaba para la comida y yo, apoyada en la encimera de la cocina, observaba a Tom, la delicadeza que tenía para que todo acabase perfecto.

Sonó el timbre y Tom me mandó a mí ya que él estaba con la manos ocupadas terminando todo. Abrí la puerta y ¿qué me encontré? Ejem...zorra...ejem.

Estabamos a unas temperaturas que fácilmente podría estar nevando en la calle, incluso granizando o ambas cosas a la vez, y ¿con qué me venia la americana? Poco le faltaba para haber venido en bikini.

Llevaba un jersey, sí, pero un jersey de estos que tienen más agujeros que el queso gruyer y que por cada agujero se podían meter fácilmente 5 dedos y con un sujetador de leopardo con encaje. No, no iba insinuándose. De pantalones, si es que se le puede llamar así, eran como una especie de short-tanga. Bueno algo indefinido, pero muy cortos. Y para finalizar unas calzas hasta por debajo de las rodillas con unos mocasines de tacón. (No se si lo he descrito bien)

-Hola soy Ashley Briman



Siento haber tardado tanto en escribir, pero entre unas cosas y otras nunca encontraba un hueco. Si hay mucha gente que deja de leer lo entiendo porque hasta yo me he tenido que volver a leer el último capítulo para seguirlo.

Espero que os guste!!

jueves, 8 de septiembre de 2011

LO SIENTO :(

Lo siento por tardar tanto en escribir cuando dije que a principios de septiembre seguiria, pero yo pensaba que suspenderia las recuperaciones.

Como no he suspendido tengo en una semana la selectividad y no tengo tiempo para nada. No quiero decir cuando seguire porque no lo tengo seguro, pero no creo que sea mucho tiempo. Como mucho hasta despues de terminar la selectividad.

GRACIAS POR LEER!!

domingo, 21 de agosto de 2011

Capítulo 11: Después de una tormenta siempre llega la calma

Esa situacion me superaba. Intentaba gritar pero al igual que en mis peores pesadillas no conseguia que la voz saliera de mi.

 Agite mis piernas para evitar esas caricias. Desearía que siguiese estando en ese sueño, no haberme despertado aún, pero era la realidad y la realidad era que mi padre quería aprovecharse de mi. Aunque yo todavia no habia sido capaz de asimilarlo.

No conseguia reaccionar mientras mi padre cogia las sabanas, tirando de ellas para destaparme. Comenzó a acariciarme de nuevo y lo único que sentia era asco y miedo, esta vez no había nadie que le interrumpiese.
Cogió de la cinta de mi pantalón de pijama para tirar de ellos y quitarmelos. Ese movimiento hizo que por fin reaccionase. Me moví todo lo que pude, di patadas, puñetazos dirigidos hacía el, intenté todo por sacarmelo de encima, pero fue en vano. Él tenia mas fuerza y con una sola mano había inmovilizado mis dos brazos. Se sento encima de mis dos piernas para que no las puediese mover, incando las rodillas a cada lado de mis piernas.

Gritaba con todas mis fuerzas, con alguna esperanza de que alguien escuchase mis gritos y me sacara de esto...pero no daba resultado. Lágrimas de rabia rebosaban de mis ojos y mi padre con dificultad terminó quitandome los pantalones junto al culotte.

-Por favor, para, no puedes hacerme esto- Le dije entre lagrimas -Para porfavor Papá...- Seguí suplicando pero no parecia escucharme.

Se acerco lentamente a mi oido y pude notar la peste a alcohol que traía.

-Shhh, tranquila, Papá va a hacerlo con cuidado...- Me revolví debajo de él por enésima vez cuando dijo eso mientras me acariciaba el pelo -Pero si no te portas bien tendre que hacerlo por las malas...

Me sentía rabiosa y frustrada por no ser capaz de hacer nada por huir de esta situacion.

Empezó a sobarme todo el cuerpo, deleitándose a su gusto con mis pechos, me hacía daño pero eso al no le importaba, el solo quería satisfascer su hambre aunque arroyase a su hija por su camino.
 Me besaba, mordia y todo lo que le placía. Su mano comenzo a subir por la parte interna de muslo y sabia donde iba a acabar. No lo soportaba y volvi a las patadas, zarandeandome debajo suya, buscadon una salida a ese amarre, deseando que esta situacion solo fuese fruto de mi imaginacion. Ya no habia lágrimas, había llorado hasta la última que me quedaba. Seguí gritando, aumentado mi tono de voz...

-Tu lo has querido- Y con esa frase y un movimiento brusco note una punzada de dolor.

Dolía y cada vez aumentaba más ese dolor. Era insoportable. A la misma vez que mi dolor aumentaba mi padre soltaba un gemido cada vez mas audible. Las lágrimas habían vuelto. No soportaba más esa situación. Prefería que me hubiese pegado a lo que estaba haciendo ahora. Solo podía pensar en que todo acabase...

Con el último gemido que había salido de mi padre acabó todo. Término ese infierno por el que nadie debería pasar.

En cuanto noté que disminuía la presión que ejercía y vi que podía librarme de él, no lo dudé ni un segundo. Salí de debajo suya como pude, cogí el pantalón vaquero que tenía tirado en la silla de días anteriores y bajé a la máxima velocidad que me permitían las piernas. Antes de salir por la puerta me coloqué aquellos pantalones y cogí el abrigo que tenía en el perchero de la entrada.
Noté como pasos acelerados corrían por el pasillo de la planta de arriba hasta llegar a las escaleras.

-¿Donde te crees que vas? -Y bajó acelerado para pillarme.

Antes de que llegase hasta mi conseguí salir de aquella casa. Salí corriendo en cualquier dirección y así alejarme de todo lo ocurrido, era noche. No me atrevía a mirar hacia atrás por sí veía a mi padre detrás de mi.


Comencé a pensar, a recordar detalles que hasta ahora no habían cuadrado, pero ahora empezaban a atarse cabos sueltos que hasta ahora, para mi no habían tenido gran importancia.

Recordaba aquellas noches en las que me encontraba en mi habitación, tirada en la cama esperando a caer dormida. Mi padre llegaba de trabajar tarde y mi madre le esperaba con la cena lista. Son recuerdos borrosos pero sí me acordaba de los gritos de mi madre y las excusas que me daban al día siguiente cuando preguntaba por lo sucedido. Mi madre...

Sentí compasión por enterarme ahora de lo que realmente pasaba y por no hacerme preocupado lo suficiente para darme cuenta en esos momentos. También y a la misma vez, se encendia un nuevo sentimiento...

 Furia.

Mi madre me había abandonado, dejándome con esa persona que había provocado su marcha. Sin preocuparse de lo que pudiera llegar a pasarme.

Me sentía destrozada por dentro. Mi situación ya no podía empeorar más. Seguía lloviendo a mares y cada relámpago que relucía en la oscuridad del cielo haía que mi mente proyectara imágenes desagradables que eran protagonizadas por mi padre.

Había dejado de correr y me encontraba en una calle poco transitada. Los edificios estaban a medio demoler, en los soportales había mendigos esperando a que alguien pasara para poder pedirles dinero. Empezaba a tener frío a causa de la lluvia.

Un mendigo se acercó a mi. Su cara me asustaba porque parecía que tenía otras intenciones. Cuando estuvo a mi lado me agarró del brazo haciéndome recordar cada tocamiento, cada punzada de dolor, TODO. Salí corriendo, el corazón me iba a estallar del miedo, notaba las pulsaciones detrás de las orejas. Está noche había sobrepasado mis límites.

Me refugié dentro de una cabina de teléfonos, lo primero que se puso en mi camino. Necesitaba a alguien que me ayudase a escapar de esto. Necesitaba a alguien que  comprendiése por lo que estraba pasando y en eso sólo me podía ayudar una persona.

(Pov Tom)


Meto las llaves en la cerradura para entrar en casa. Me duele todo el cuerpo, he estado toda la noche de aquí para allá. "Mira, te voy a presentar a..." "este es...". Toda la noche conociendo a gente que según Alex me conviene conocer.

Voy a la cocina a tomarme un vaso de agua e irme a la cama. Dejó el vaso en la encimera, al lado del teléfono y veo que parpadea la luz que indica que hay mensajes de voz.

¿Quién llamaría esa noche? Todos los que podrían haberme llamado sabían que estaba fuera. Alargué el brazo, y le di al botón y dejo que la cocina se inunde con una voz sofocada.

-Carrie... v-ven a buscarme -Parecía que estaba llorando - Ayudame... Estoy en frente del antiguo cine -se escuchó como se sorbia la nariz -En mi cuarto,  luego mi padre....llegó... y-y y... por favor ven. Te necesito.


Me quedé petrificado, se la notaba asustada. Esperé a escuchar la hora que había dejado el mensaje y fue casi 45 minutos antes. Estaba sola, en la calle, asustada y seguro que muerta de frío por la lluvia y el viento.

Esperaba que siguiese allí.

Volví a coger las llaves que había dejado en la mesita de la entrada y me metí rápidamente en el mini azul. Una vez dentro, empecé a pensar en que cine antiguo se refería. Sólo conocía uno y esperaba que fuese el único.

De camino, no paraba de comerme la cabeza con qué podría haber pasado. Había mencionado a su padre y después de la escena que había presenciado en el baño, creo que nada bueno había podido pasar. Esperaba que no se hubiese atrevido a ponerle la mano encima como creo que estuvo a punto de hacer.

Veía de lejos el cine y aceleré. Un poco más cerca del edificio ví una figura sentada en el bordillo de la acera con los brazos alrededor de sus rodillas y con la cabeza apoyada en ellas. No estaba seguro de que fuese ella, pero no podía perder el tiempo.

Dejé el coche apartado en un lado de la carretera sin llegar colocarlo bien y corrí hacia ella. Según me iba acercando me daba cuenta de que era ella. Nada más plantarme a su lado levanto la cabeza y su casa lo dijo todo. No esperaba que fuese yo.

Su cara era de sorpresa e incredulidad. Sus ojos abiertos como platos estaban rojos del llanto, las mejillas con el rastro de sus lágrimas, la mandíbula le temblaba y todo se convulsionaba de la tiritona que tenía.

Me senté a su lado para estar a la misma altura.

-¿ Estás bien? -Pregunté, es estúpido porque sabía que no era así pero na sabía que hacer ahora que la tenía delante.

No obtuve respuesta. Se dedicó a escrutarme con la mirada y después se tiró a mis brazos, cosa que me sorprendió bastante pero me imaginé que era lo que necesitaba.

La tuve entre mis brazos hasta que se hubo calmado. No sabía lo que habría pasado pero se la notaba muy afectada y no me atrevía a preguntar el por qué.

-Vamos, te llevo a casa -Dije mientras me levantaba y le ofrecía mi mano. Su cara cambió, parecía horrorizada -A mi casa -le aclaré al darme cuenta de que lo había entendido mal.
-Vale -la volví a abrazar al ver sus escalofríos y que entrase en calor. -Gracias

Nos metimos en el coche donde reinó el silencio. No sabía que decirle para consolarla mientras las lágrimas le recorrían el rostro y de vez en cuando sorbía por la nariz. Ya lo había estropeadobastante esa noche como para volver a cometer un error.

Noté su mirada clavada en mi y me estaba poniendo nervioso. No sabía sí es que esperaba algo de mi  o que... Entoces se decidió a hablar.

-¿ Te puedo hacer una pregunta?
-Sí, claro -Dije mirándola durante un segundo para después volver la vista a la carretera.
-No te quiero ofender pero ¿por qué has venido?
-Oí tu mensaje -Le aclaré.
-Pero era para Carrie -Se notaba que le costaba hablar ya que tenía la respiración antepada.
-Lo sé, pero me preocupó y pensé que aunque fuera yo el que viniera...necesitabas  ayuda -Me gire para observarla y nuestras miradas se cruzaron.
-Gracias -Me dijo con una triste sonrisa.

Llegamos a mi casa y la lleve ropa seca de mi hermana. Le indique donde estaba el baño y me dirigí a la cocina.

-¿Te preparo un chocolate caliente?
-Sí por favor.

Y mientras ella se fue a cambiarse yo me quedé preparando los chocolates. Estuve pensando la forma en qué le preguntaría sin que pareciese demasiado brusco. Todavía no había acabado de servirlo cuando escuché un pequeño sonido proveniente del salón. Me acerqué y me encontré a Lucía sentada en el taburete del piano, observandolo con detenimiento.

Me acerqué hasta su lado, me senté con ella. Enfocó sus ojos en mi y entendí que con era mirada buscaba mi consentimiento para poder tocarlo, como sí necesitara pedir permiso. Asentí papa dárselo.

Comenzó a tocar, pasando todos sus dedos por el teclado, haciendo que una melodía inundase toda la estancia. De sus ojos comenzaron a brotar lágrimas. Lágrimas de tristeza. Dejó de tocar y yo la abracé para que se desaogara en mis brazos. Estaba derrumbada, sentía que sí me movía ella caería al suelo.
La agarré entre mis brazos, cogiendola para llevarla al sofá. Sentada a mi lado y apoyada en mi pecho empezó a hablar.

-¿Te preguntaras qué ha pasado?
-No hace falta que me lo cuentes. Con que te sientas major me vale.
-No, quiero hacerlo -Hizo una pausa -Necesito hacerlo.

Me contó todo entre lágrimas. Todo lo que había sufrido estos últimos días y sobretodo lo que había sucedido esa noche. Todo entre lágrimas.
No sabía que palabras tranquilizadoras la podrían ayudar porque era incapaz de asimilar lo que me había contado. Sólo podía achuchar para que sintiera que no estaba sola. Y así se quedó dormida y aún así las lágrimas no cesaban.

La acomodé en el sillón. Me quedé observandola. Esa chica había conseguido que sintiera algo que no sabía como explicar, aún con todos esos desprecios se había colado dentro de mi.
Me iba a levantar pero tenía su mano aferrada a mi camiseta y decidí que me acomodaría con ella en aquel sofá. Me incliné para colocarme mejor con cuidado de no despertarla.

Sentí un impulso y no me contuve. Lo hice sin pensar y tampoco estaba planeado. Lo hice sin más, la besé.
Fue rápido y pareció moverse a mi lado pero no abrió los ojos. Me tumbé a su lado y la abracé para que al menos sintiera que no estaba sola en aquella pesadilla.



P.D: dedicado a mi gemela Maribel que me ha ayudado mucho con este capítulo que ha sido lo más difícil que he escrito y también para Eva que no hace otra cosa que pedirme pinchoteo y aquí lo hay pero dudo que sea a lo que te referías. OS QUIERO

viernes, 19 de agosto de 2011

Capítulo 10: ¿Un sueño?

Si no fuese por la música que se escuchaba de fondo, mi llanto se oiría desde el salón. Estaba encerrada en uno de los compartimentos del baño, con la puerta cerrada, sentada encima del bater con los pies apollados en la tapadera por si alguien entraba que no me viese.

¿Por que tenía que haber dicho eso? ¿Por que tenía que recordarme a mi madre? Ya era bastante difícil intentar olvidar lo que mi madre habia creado como para que me lo estuviesen recordando. Era dificil el pensar que se habia ido mi gran apoyo, el que siempre habia estado conmigo, el que siempre hacia mas llevadera mi existencia. Si, era dificil de pensar que al dia siguente me levantaria y no veria a mi madre.

Estaba perdiendo poco a poco a lo que una vez fue mi familia... Si no la habia perdido ya.
Por eso necesitaba olvidar y no era de gran ayuda que te recuerden lo doloroso que es... Por una milesima de segundo pense que mi vida ya no merecia la pena, pero lo que realmente no merecia la pena era que derramase una sola lagrima por aquellos que lo unico que habian causado en mi, era dolor.


Aguantaría unos meses, hasta que tuviese la mayoria de edad y comenzaria una mueva vida, lejos de lo que hasta ahora habia girado en torno a mi vida, dejandolo a un lado, apartandolo de mi camino.

Cuando me hube calmado, sali hacia la zona de lababos para limpiarme el maquillaje que supuse que se me habia corrido. Consegui retocarme lo mejor posible para que no se notase ninguna marca de llanto y la zona enrojecida por mi padre.

Me dirigi a la puerta en el mismo instante en el que se abria, dejandome ver a mi padre. Yo le ignore e intente salir por el hueco que habia dejado ente él y la puerta, pero se interpuso en mi cmino.

-Tenemos que aclarar una cosa- Dijo él

Le volvi a ignorar como habia hecho hace unos instantese intente volver a colarme, pero él ya estaba ahi, en frente de mí.

-¿Sigues sin querer hablarme? -me pregunto, mirandome con ojos agresivos y lo unico que fui capaz de hacer fue tragas saliba con dificultad -Ya veo.

Dio un paso en mi direccion con una sonrisa en la cara mientras que yo iba alejandome de él. Siguio avanzando hasta mi hasta que me tubo acorralada contra la pared. No sabia que era lo que tenia que aclarar pero ese comportamiento me estaba asustando. Lo tenia a un paso de distancia cuando comenzo a hablar.

-Quiero que te quede claro que vas a pagar por el comportamiento que has tenido hace un momento- las ganas de escupirle en la cara iban aumentando con cada palabra que salia de su boca -porque no quiero que se sospeche nada de tu madre.
-Deberia saberlo todo el mundo, que se enterasen de lo poco que vales como padre y marido -se a ecerco un poco mas -porque todo a pasado por tu culpa, tu eres el culpable de todo lo que a sucedido en casa. Si de mi dependiera estarias solo en casa, pudriendote con tu gran negocio y...

No me dejo acabar la frase con su siguiente movimiento. Me agarro por la muñecas con una de sus manos, alzandolas por encima de mi cabeza, empotrandolas contra la pared dejandome inmovilizada.

-Ya no hablas tanto ¿no? -y todas la ganas acumuladas de escupirle acabaron cumpliendose y el reacciono con cara de asco -tu lo has querido.

Volvi a sentir por segunda vez en la noche su mano impactar contras mi, con mas fuerza que la anterior. Despues comenzo a intrudir su mano por mi espalda, que estaba apoyada contra la pared, buscando algo.
¿Que era lo que pretendia? no sabia como interpretar ese movimiento hasta que acerco su cara a mi cuello. Entonces comprendi como se las iba a cobrar. Emepece a revolverme bajo su presa, intentando escabullirme de su agarre. Pero no pude.

Al no encontrar la cremallera del vestido dirigio su manos a mis pechos, agarrandoos con fuerza, haciendome daño.

-Papa, por favor dejame...me haces daño -no me hizo caso y siguio con sus movimientos -para -las lagrimas ya recorrian toda mi cara - por favor sueltame.
-¿Sabes una cosa? -dijo alejando su cara unos centimetros -me recuerdas a tu madre, siempre me repetia lo mismo que tu me dices -dijo con sonrisa de satisfaccion, como cuando consigue su mayor premio -pero al igual que con ella, no voy a dejarlo a medias.

Con una sola mano comenzo a desabrocharse el cinturon. Yo no podia parar de gritar pidiendole que parase de una vez, pero como habia dicho no lo hacia ni tenia pensado hacerlo.

-¿Que esta pasando aqui?- dijo una voz y ala que estaria muy agradecida por haberme sacado de esta situacion.

Mi padre con la misma velocidad que se habia desabrochado el cinturon volvio a abrocharselo antes de girarse. Ahí plantado en la puerta se encontraba Tom con una cara indescifrable, sin saber que hacer a continuacion.

-Nada, solo estaba hablando con ella -Dijo señalandome.

De mis ojos no paraban de salir las lagrimas y cuando Tom me miro, empece a negar con la cabeza para que no le creyese. No me caia bien hasta unos instantes antes pero me habia salvado y le estaba muy agradecida.

-No era lo que parecia -dijo Tom un poco alterado por lo que habia visto.
-No se lo que parecia...pero no estaba pasando nada. Solo teniamos una pequeña conversacion, que ahora ha quedado pendiente -me miro y yo sali de detras de él para dirigirme a la salida del baño y esconderme detras de Tom -que ya terminaremos cuando acabe la fiesta.

Mi padre se marcho pasando por nuestro lado sin dejar de mirarme a los ojos. Todavia no podia creerme lo qué habia estado a punto de suceder. Era incapaz de creerme que hubiese pasado "eso" si no llega a ser por Tom. Me gire para mirarle con los ojos borrosos a causa de las lagrima.

-¿Estas bien? -me pregunto acercandose a mi para abrazarme. Yo le rechace, estaba agradecida pero eso no quiere decir que hubiese cambiado de opinion respecto a él.
- Sí...-conteste con un hilo de voz -voy a irme a casa, no quiero seguir aqui.
Y me fui de aquel baño andando rapido para alejarme de lo que habia ocurrido. Sentia unos pasos detras de mi y hasta que no hube salido de aquel edificio no me pare para darme la vuelta y ver quien era
 
-¿Necesitas que te lleve?- me pregunto Tom.
-No, pido un taxi - pero él se quedo parado en frente mia esperando a algo pero no sabia que es lo que queria asique me despedi de el con un simple adios y me fui a la parada de taxis que habia dos calles mas abajo.

En cuanto llegue a casa me quite el vestido, el peinado que ya empezaba a dolerme la cabeza por las orquillas y el maquillaje. Me puse el pijama y sin pensarlo mas me meti en la cama con los cascos puesto para que mi cabeza no tuviese la oportunidad de pensar. Queria quedarme en blanco y olvidar esta noche que habia tenido. No tarde en quedarme dormida con los cascos puestos.

Estaba desorientada, no sabia donde me encontraba. Espera si que lo sabía. Me encontraba con mis amigas en una discoteca. Con la musica que retumbaba en nuestros pechos. Me sentia algo triste. No me apetecia pasar la noche asi pero me habian convencido.

Habia bebido mucho esa noche. Necesitaba ahogar la penas en algo y ya habia encontrado en que. Siento como alguien me da pequeños golpecitos en el hombro para llamar mi atencion. Me doy la vuelta y la vista se me alegra un poco. Delante tengo a un chico que esta para toma pan y moja. Rubito, moreno de piel, ojos claros. ¿Que mas puedo pedir?

Se acerca a mi oido para que pueda escucharlo y a gritos me dice:

-Hola me llamos Fred

Y tras esa presentacion y unos cuantos bailes no se cómo he llegado a la situacion en la que me encontraba en esos momentos. Estabamos en un de los sillones que habia en la planta de arriba. Le tengo encima mía, con sus manos recorriendo todo mi cuerpo, manoseando cada parte de mi. Siento como comienza a subir sus manos por mis piernas hasta el borde de mi falda y sin mas, la arrastra a sus paso.

Siento que todo vuelve a estar oscuro. Me froto los ojos y caigo en que todo a sido un sueño. Pero si hubiese sido unsueño no seguiria sintiendo esas manos que recorren mis piernas. Abro los ojos me encuentro una figura sentada en mi cama.

-¿Que haces? -pregunto con temor a la respuesta.
-Algo que te va gustar- y entonces si que el miedo entro en mi cuerpo.

No nono no NO.